¿Por qué no hubo captura para la hija del magistrado Malo?

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Aunque  el Fiscal General viene tomando decisiones que de alguna manera visibilizan al ente acusador, no deja de ser cierto que aun así, dependiendo de quién sea el investigado se tienen privilegios.

Ayer al magistrado Gustavo Malo, sus compañeros de la Corte Suprema de Justicia, en la sala penal le solicitaron que diera un paso al costado, luego de conocerse en los enredos que presuntamente se encuentra vinculados y en el que el senador Mussa Belsaile, asegura que le entregó al confeso delincuente fiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, 2 mil millones de pesos para que engavetaran en la Alta  Corte  una orden de captura en su contra, que a la postre nunca fue emitida.

La renuncia de Malo, ayer no se dio como se esperaba, sencillamente porque le informaron que la Fiscalía General de la Nación, le imputaría cargos a su hija Yara Milena Malo, al considerar que presuntamente la joven extorsionaba a un sinnúmero de funcionarios que laboraban en el ente acusador, pidiéndole plata en contraprestación a los nombramientos que logró el magistrado según los investigadores, en la época que fungía como Fiscal General, Luis Eduardo Montealegre.

La extorsión en Colombia siempre ha sido calificada como grave, teniendo en cuenta que está entre los actos punibles de apoderamiento en el que se busca quitarle algo a una persona con el ánimo de obtener el dominio de la misma, es decir, despojar a alguien de algo que tiene en su poder.

La extorsión es uno de los delitos que más cometieron los grupos al margen de la ley y sigue cometiendo la delincuencia común, tanto es así, que la mayoría de los prisioneros que hoy existen en las cárceles de Colombia han sido y están siendo procesados por esta conducta delictiva, a la que el mismo código penal le establece una pena mínima de 16 años.

No creo que ante la gravedad del asunto, un juez de control de garantía no hubiera expedido una orden de captura en contra de la Joven Malo, a quien no conozco, pero a todas luces aunque metida en tremendo enredo sigue gozando de privilegios con relación a otros que por cometer otro tipo de delitos son visibilizados como positivos ante los medios de comunicación.

Tengo la certeza que por ejemplo, José Luis Robles, el juez de garantía que ha  demostrado ser un ejemplo de la seriedad en la administración de justicia, con seguridad sin problema alguno hubiera emitido con el material probatorio que dice tener la Fiscalía una orden de captura en contra de Yara Milena Malo, antes de irse de vacaciones.

El Fiscal Néstor Humberto Martínez, si desea que los Colombianos le creamos, es hora que haga una resolución a su grupo de trabajo, en el que le recalque que a todos, no importando de quienes sean hijos, sobrinos, o miembros de familias, se deben tratar por igual. Manda un mal mensaje la Fiscalía cuando ante el delito a imputar solo se informe que llamará a la hija del magistrado Malo a una audiencia el 30 de octubre, un día antes de  Halloween.

Para que llegue el 30 de octubre faltan exactamente 48 días, tiempo en que la joven Yara Milena, mientras que llega la cita podrá caminar y recorrer el país por todos los rincones, no importa si la ciudad es fronteriza.

Dentro de las pruebas que tiene la Fiscalía aseguran los medios nacionales que existe una declaración del pasado 2 de mayo de una fiscal adscrita a la seccional Bogotá en la que asegura que la hija del magistrado Gustavo Malo, fue  quien impulsó su ingreso a la Fiscalía.

“Sin embargo su mentora al parecer tenía detrás intereses económicos muy claros: la funcionaria tenía que darle el 20 por ciento de aproximadamente 8 millones de pesos, que ganaba de sueldo. La amenaza- dijo la testigo-  era que si no pagaba utilizaría sus influencias para que fuera desvinculada de la entidad o trasladada a lugares con problemas de orden público”, reseñó la Revista Semana.

No estoy de acuerdo con que siga siendo el de ruana, quien ante un  delito cometido, sea el sometido al escarnio público. No podemos seguir con  la  filosofía de que existen delincuentes de primera y de segunda señor Fiscal.

“Todos en la cama o todos en el suelo”, decían nuestros viejos, Nestor Humberto.

 

 

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