CONFLICTOS POLÍTICOS Y SOCIALES DE VENEZUELA, CORTINA DE  HUMO PARA COLOMBIA

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Angélica Martínez

Para mí es irascible prender el televisor a la hora del noticiero y solo ver los desmanes de las fuerzas militares venezolanas en contra de la sociedad civil, que protesta ante el convencimiento de que el Estado está para restablecer sus derechos. Este hecho noticioso es real y en cierta forma nos compete, por los efectos colaterales y sociales  que causa en nuestro país, pero no pude servir para eclipsar nuestra realidad.

Me molesta es que aunque en Colombia ocurren hechos similares y en ocasiones hasta peores, no se les de igual transcendencia o difusión mediática.

En días pasados fueron desalojadas de manera violenta  60 familias pertenecientes a los indígenas Zenú asentados en Membrillal, y pese a que las imágenes captadas hablaron por si solas, en medio de niños y ancianos que suplicaban porque no los sacaran, el tema no fue interesante para  los medios nacionales. Los policías fueron desconsiderados con los miembros de la comunidad.

Un juez civil  profirió una resolución  judicial de desalojo, para el restablecimiento del derecho de quien dice ser la dueña del predio al parecer miembro de un grupo económico del país.

Es triste que se nos  olvidara que los primeros dueños de estas tierras en este país  fueron los indígenas y ahora resulta que nos quedaron debiendo a nosotros y a las multinacionales. ¡Cuánto descaro!

Este es solo uno  caso de los muchos que pasan en nuestro país y los medios no  le dan la importancia que tiene. Para pasar de agache nos revelan como si se tratara de una serie de Agatha Christie, sistemáticamente  la  problemática de Venezuela como hechos relevantes que  de verdadera violan  derechos humanos.

Si se corrompe la sal, ¿con qué logramos darle sabor al mundo? El periodismo y los medios no pueden seguir siendo selectivos, para hablar en sus espacios, a la hora de informar pretendiendo crear en los imaginarios del colectivo, lo que ellos deseen. Desde todo punto de vista es un acto de irresponsabilidad.

Otro caso “aislado” dirán algunos, pero pasó en los 7 años que lleva nuestro hermano presidente han sido los de los educadores y campesinos, cada vez que protestan pacíficamente por sentir vulnerados sus derechos, nuestro “Nobel de Paz”, los recibe con su ejército coercitivo, el  ESMAD, lo mínimo que hacen es lanzar gases lacrimógenos, afectan la integridad física y moral de estos hombres y mujeres, esas violaciones de los inalienables e intransferibles derechos fundamentales, derechos conexos con la dignidad humana es irrelevante para nuestros medios.

Todo lo anterior por no mencionar los casos de corrupción de los grandes ligas, del nivel central, ese es otro “show”, que no pasa de ser eso un “show”, esos son los falsos positivos de la máscara de la transparencia y la anticorrupción.

Definitivamente cada vez que veo noticias de los exabruptos que comete el presidente venezolano con su congéneres me pregunto:

¿Será que estos conflictos se han convertido en una cortina de humo para no dejar  ver la estaca que tienen nuestros ojos?

 

 

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